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Centro de Formación Cooperación Española / Santa Cruz de la Sierra

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Renate Hollweg: “El muralismo es una herramienta maravillosa de comunicación, es portavoz de todas las comunidades y del pueblo”

El taller de muralismo, organizado desde el mes de agosto por la Cooperación Española e impartido por la muralista Renate Hollweg, culminó con la realización de dos murales en la ciudad Santa Cruz de la Sierra.

El taller de muralismo, organizado desde el mes de agosto por la Cooperación Española e impartido por la muralista Renate Hollweg, culminó con la realización de dos murales en la ciudad Santa Cruz de la Sierra.

El Centro de Formación de la Cooperación Española en Santa Cruz de la Sierra organizó durante este año un Taller de Formación para Muralistas, impartido de manera virtual por la artista Renate Hollweg. Este se realizó del 12 de agosto al 25 de noviembre en su etapa formativa, y del 10 al 15 de diciembre en la etapa práctica.

La actividad se enmarcó dentro de los esfuerzos constantes de la Cooperación Española por aportar a la formación y capacitación de capital humano en el ámbito cultural, que generen actividad cultural en fomento a la cultura de paz y de respeto a la diversidad de la región.

El taller contó con la participación de alrededor de 40 estudiantes de arte de distintas localidades del país y del mundo. En este sentido, la modalidad virtual, impuesta por la emergencia sanitaria, fue una herramienta para tener un mayor alcance e inclusión con los participantes. El taller, que inicialmente estaba previsto para 15 muralistas a nivel local, contó finalmente con la participación de artistas de La Paz, Cochabamba, Tarija, Sucre y Santa Cruz, además de la presencia internacional de artistas de Colombia, Chile, Argentina y Paraguay.

Al culminar el taller, los miembros del grupo que estaban en la ciudad de Santa Cruz realizaron dos obras en las que plasmaron las habilidades técnicas y conceptuales desarrolladas durante las sesiones. Uno de ellos se encuentra dentro del propio Centro de Formación y otro en un barrio de la ciudad de Santa Cruz.

En conversación con Renate Hollweg, organizadora y docente de la actividad, profundizamos sobre los objetivos y conclusiones del taller, sobre el arte mural y el aporte de la mujer en esta disciplina artística.

¿Nos puedes comentar acerca de los dos murales realizados en el marco del Taller de Formación para Muralistas?

Por una parte, hicimos un mural en paneles, que será conservado en las instalaciones del Centro de Formación de AECID y luego hicimos otro en la propiedad de una vecina del barrio "Máquina Vieja". Ambos murales han sido elaborados en colectivo con gente que participó en el taller de muralismo. Cabe destacar que el taller se hizo en línea y tuvo un alcance local, nacional e internacional. La gente de aquí que pudo estar presente, participó de la actividad práctica en ambas ocasiones.

El mural que está en el Centro de Formación habla sobre la temática de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) en la Agenda 2030 de la ONU, las manos entrelazadas hablan de cooperación, de cohesión; también mencionamos simbólicamente la paz, las alianzas y los derechos humanos al agua y saneamiento.

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El mural que está en el barrio Máquina Vieja, siguiendo los conceptos y reflexiones compartidos durante los meses de taller, plasma algo propio del barrio y de su gente, algo que sucede ahí y que es parte de la historia de ese espacio. Trata sobre el compartir de los vecinos, las conversaciones en las aceras, el mate o el café que generan comunidad.


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Fotografía: Marcelo Véliz​


¿Qué objetivo tiene la realización de estos murales?

El muralismo y el arte público lo que hacen es transformar los espacios para que sean más accesibles, más humanos; convertirlos en focos de atención en los que no se habla de algo externo o extraño, sino que se habla de problemáticas sociales que nos suceden a todos y que son parte de una comunidad. Por eso es tan distinto el muralismo que nosotros desarrollamos a otros tipos de arte público, porque habla sobre la gente del espacio, del contexto.

Me pareció muy interesante cómo, por ejemplo, algunas de las personas que participaron en esta actividad práctica ya habían desarrollado otra obra en ese barrio anteriormente. También pude experimentar que, al haber un mural en un barrio, la gente se acerca con más confianza. Una pared vacía no dice nada, en cambio un mural dice algo, permite generar diálogo y conversación.

 

En ese sentido, ¿hay una reacción o cambio social y cultural respecto a estos espacios? ¿Qué actitud ves hacia los murales ahora, comparado a otras épocas en las que estos eran deslegitimados o intencionalmente dañados?

Depende mucho de la actitud del artista; es una cuestión más de formar un equipo con la comunidad. Si es un artista urbano que pinta sin consultar y se impone con una actitud soberbia, como lo hace cualquier empresa que coloca publicidad, es distinto a cuando pasa un artista y pregunta a la gente de la zona cómo se vive y qué pasa en los alrededores. En esa conversación uno se entera de lo que sucede, no llega simplemente y le dice a la gente qué pensar. Trabajamos con la gente y entre todos construimos algo que nos haga bien. Por eso es que la gente se siente identificada e implicada en el proceso, y toma otra actitud hacia el mural.

 

¿Qué proporción de mujeres hubo en el taller? ¿Qué conclusiones se puede sacar sobre esta tendencia en alza a nivel nacional o latinoamericano?

En el taller hubo una participación más o menos equitativa de género, tomando en cuenta que el taller en general era virtual. Ahora, en el desarrollo de la obra y en la participación activa en el proceso, tuvimos un alto porcentaje de mujeres muralistas que estaban comprometidas, pero es algo más local. No me animaría a decir que es algo nacional o regional. Dentro de todo, aquí en Santa Cruz tenemos muy poco acceso a una formación en muralismo, porque en la universidad no nos enseñan esa materia o lo hacen de manera muy superficial.

"Dentro de la corriente muralista, el tema de género
es una cuestión muy compleja."

También hay que entender que, dentro de la corriente muralista, el tema de género es una cuestión muy compleja. Hay que saber que no es sencillo hacer un mural tanto físicamente como mentalmente. Se corre mucho riesgo, no solamente por tener que subir a andamios, sino también porque los espacios que se ocupan, que son espacios públicos, están sometidos a la delincuencia, a la amenaza de vehículos o al propio acoso callejero, que a las mujeres nos afecta mucho más.

 

Tomando en cuenta esos factores, ¿ustedes esperaban contar con ese nivel de compromiso entre las artistas mujeres?

De hecho, mi deseo de hacer el taller era, sobre todo, para formar a mujeres muralistas aquí en Santa Cruz porque aquí no había gente con un compromiso directo a la formación, sino que estábamos todos experimentando, y es un campo tan lindo que necesitamos seguir aprendiendo todo el tiempo.

Ese era el objetivo originalmente, y afortunadamente se inscribió mucha más gente, de la esperada, que hizo que el proyecto sea un poco más integral, porque todas las personas le han aportado muchísimo al taller desde su cultura y sus visiones propias, desde su género. Yo estoy feliz de que se haya podido construir lo que se construyó. Nuestra sociedad, nuestra ciudad y nuestro país precisan paredes que hablen con más sentido, que reafirmen nuestra identidad y nos ayuden a crecer, no solamente como personas sino como comunidad, que es lo que más nos hace falta.

 

Más allá del aspecto artístico, ¿se busca que el muralismo pueda convertirse en una actividad productiva?

El trabajo final no era solo hacer el mural. Era hacer una investigación, plantear objetivos, armar presupuestos. En síntesis, planificar todo de forma completa e integral, con el objetivo de que el día de mañana, si es que ellos quieren trabajar tanto en el ámbito público como en el privado, puedan hacerlo de manera seria y rentable desde el muralismo, para que puedan salir adelante y puedan tomar esto como una herramienta de trabajo y como un oficio.

 

¿Cuáles son las principales conclusiones sobre lo que ha sido el taller? 

Primeramente, quedé muy sorprendida con la cantidad de gente que participó. Para mí esto es un indicador de que hacen falta más espacios, porque no los hay - ni formales, ni informales- de formación. Además, normalmente todos tienen costo, mientras que ésta era una actividad gratuita al ser financiada por AECID. Ahora tenemos más de 10 murales en Latinoamérica como fruto del Taller de Formación para Muralistas, además de los dos que se mencionan en esta entrevista.

"Ahora tenemos más de 10 murales en Latinoamérica
como fruto del Taller de Formación para Muralistas" ​

Creo que ha sido muy importante lo que ha pasado, porque el arte social prácticamente no se encarga del arte que realmente es de la gente, con la gente, para la gente. El mundo artístico está ligado más a las individualidades, tratando de hacernos creer que realmente están pensando en nosotros. Por eso el muralismo está algo apartado de la historia del arte, porque no se somete a ningún tipo de regla individual, sino que parte de lo colectivo-social. ​

Desde lo más profundo de mi corazón, espero que se pueda seguir trabajando para formar gente, porque nuestro país y Latinoamérica entera necesitan personas un poco más críticas, gente que hable desde los espacios que son democráticos, como la calle. El muralismo es una herramienta maravillosa de comunicación, es portavoz de todas las comunidades y del pueblo. Entonces, espero que -no solamente aquí sino en diferentes partes de Bolivia y del mundo- existan más espacios de formación en muralismo, tanto a nivel técnico como conceptual.

 

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Cohesión Social, Ciudades y Comunidades Sostenibles, Cultura, Derechos Humanos, Empleo, Género, Turismo
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